Evelyn Fuentes

31 enero of 2009 por

Evelyn fuentes, ex vocalista de la mítica banda noventera Christianes, se ha emancipado y nos enseña hoy un hermoso puñado de canciones. Acompañada tan sólo de guitarra, es capaz de entonar melodías memorables y bucear en lugares realmente sombríos y nostálgicos. He aquí la entrevista para tapiz y una pequeña muestra de sus comentadas presentaciones en vivo.

Por Roberto Doveris / Fotos: Ricardo Metayer / Make up: Marcelo Celis

Evelyn, ¿Cuéntanos cómo fue qué te interesaste en la música?

A ver… fue desde muy chica, yo hice danza desde los once y ahí estuve siete años completos. A mi me encantaba la idea de show woman, era algo así como una Rafaela Carrá (risas). Me gustaba tanto que me puse como un adulto, terminé la adolescencia siendo súper rigurosa y como la danza es parecida a la milicia, para poder ascender, me esforcé mucho y estaba muy seria con ese proyecto. Todo era ultra profesional, yo siendo muy chica tenía clases todos los días de dos de la tarde a nueve de la noche y me vinculaba a diario con personas que experimentaban varias formas de arte, probé danza contemporánea, danza teatro y otras cosas más. Por ahí, por los ochenta, yo conocí a un músico, Juan Carlos Oyarzún, y a través de él conocí a Cristián Arenas que es con quien formamos los Christianes. Esa es más o menos la historia, de la danza al canto (risas).

¿Cómo fue el proceso de formación de la banda y de creación de las canciones de este, tu primer grupo noventero (risas)?

Fuimos probando un par de canciones y ahí viene el cahuín porque surgió el romance (risas). Hicimos un par de covers y para mi todo era muy entretenido, pero él se embaló, compuso varias canciones y ahí se lo mostramos a Christian Heyne, el tercer miembro de la banda. Ahí empezamos a trabajar duro. Igual era distinto el ritmo porque no era tan riguroso como la danza, pero tampoco era tan desordenado como la mayoría de los músicos así que nos acoplamos re bien. Sacamos un single y todo iba súper hasta que a EMI se le ocurrió ‘potenciar’ el medio chileno (risas). Esto es por ahí por el ’94. Ahí empezaron otros tratos, otros métodos, tuvimos que seguir reglas y hubo acuerdos que no nos convenían, ellos iban por una línea que no estaban de acuerdo a la línea que nosotros habíamos pensado…. Fue muy raro todo porque es típico de acá que tratan de encasillarte o ponerte en algún lugar para poder aceptarte, siento que el chileno es un poco así, te mira y te clasifica pa’ poder digerirte y poder decirte me caes mal o me caes bien. No pueden decir que estás creando sino que de frentón estás copiando de acá o de allá, muy de los periodistas hacer ese tipo de supuestas reflexiones. Yo sentí cierta odiosidad con nosotros, siempre estuvo ese mito de que nosotros éramos conflictivos y en el fondo el problema fue que EMI tenía prioridad por ciertas bandas y nosotros estábamos al último de la pirámide (risas). Recién después de que el single sonó mucho rato (seis meses en los primeros lugares!!) quisieron hacernos un video, pero rotó poco en comparación a la canción y en el fondo fue una mala decisión.

¿Y cómo es que se disolvió el grupo si eran tan buenos!!?

La EMI empezó a presionar directamente. Querían un segundo disco y nos hostigaban de una forma terrible, nosotros nos demoramos bastante en hacer el primero y no quisieron darnos ese tiempo para poder crear, así que como además éramos conflictivos, según ellos, decidieron eliminarnos.

¿Y por eso terminó la banda?

Sí, fue bastante crítico. Entrar al medio y ver cómo se manejaban las cosas fue intenso, sobretodo con respecto a nuestra actitud con respecto a las presiones, cada uno de nosotros tres reaccionó diferente y tenía distintas ideas con respecto a la creación. Yo creía que no era justo porque además no nos apoyaban y más encima nos coartaban; yo tenía la disposición de seguir pero los otros dos chicos estaban con sus propias decisiones y bueno, el grupo se disolvió.

¿Y qué hiciste desde ese momento?

Yo tenía mi carrera, pero en ese minuto no quería hacer de forma académica. Busqué nuevas formas de aprender y descubrí a una maestra, ella venía de Nueva York y yo comencé a trabajar con ella, era su ayudante y hacía clases en Arcis. Me alejé harto de esa experiencia musical; a la larga para mi era inexplicable que todo se volcara de un momento a otro y la gente haya cambiado tanto, para mi era chocante y no quería saber nada de la música.


Video por Roberto Doveris

Y en qué momento… estás en tu casa… tomas una guitarra… no sé

No, mira… si el vínculo con Cristian Arenas yo nunca lo perdí, de hecho era mi pareja entonces siempre tuve ese acercamiento a la música, pero nunca proyectando nada ni pensando en sacar un disco. Yo en Christianes tenía conocimientos muy vagos, así que con él fui aprendiendo porque el componía para mi y yo intervenía en lo que él hacía, era su musa (risas). Yo hacía cambios pero no creaba directamente, estaba en un proceso de aprender más que nada. De hecho era él quién hacía y componía las canciones de Christianes, yo aprendía directamente de él. Él yo creo que era un genio, y aunque suene cursi, como artista caía bajo crisis y presiones y es difícil sortearlo, si eres demasiado sensible no es fácil poder entender esas caídas sin un cable a tierra. No es fácil llevarte esas crisis y además que no es una sola y ya, es una tras otra, en el arte estás con una crisis tras otra, así es.

Y ahora, finalmente pasando a tu proyecto actual, ¿qué tan diferente es componer en solitario y trabajar en solitario?

Yo me desligué un poco de Cristian Arenas, fue mi maestro y absorbí conocimientos, aunque él no quisiera (risas). Compuse al principio solo texto y voz, porque intenté probar con músicos pero no resultaba, yo quería algo minimal y ellos no lograban mantenerse en esa línea. Y yo necesitaba que el proyecto fuese así, además la mayoría de los músicos son testarudos, o más bien machistas, entonces tratan de imponerte. Tú les dices ‘esta canción es así…’ y te dicen, no, mejor es así… y en fin, me vi obligada a tomar la guitarra y hacerme cargo de lo que estaba haciendo. Esto fue como hace cuatro años, y se me acalambraban los dedos, muy caótico todo como cualquier aprendizaje.

¿Y por qué la guitarra?

Porque es el instrumento que se relaciona más inmediatamente con los oídos, es más transportable… la calidez de la guitarra acústica creo que funciona con las canciones que yo me imaginaba. Poder estar en cualquier lugar y tocar mis canciones era mi meta, poder construir desde lo poco. Y aprendí con un ‘hágalo usted mismo’ (risas), resolví al principio como podía acompañar con guitarra algunas cosas que ya había escrito y seguí componiendo.
Llevaba años componiendo, más de 4, y al final me quedé con las canciones más pop porque las otras eran demasiado experimentales.

¿Y te acomoda la veta más pop?

Si, me encanta, me fascina. También tiene que ver con lo minimal, encuentro que es de una belleza inigualable una propuesta bien hecha y mínima. Además cuando eres pretensioso nunca alcanzas, nunca es suficiente. Acá la voz y la guitarra es todo lo que hay, así que la potencia de la voz es fundamental y además las letras también son re importantes.

Y ¿cómo te enfrentaste a ese proceso, a escribir canciones, a trabajar con el lenguaje?

Yo siempre escribí pero nunca le mostré eso a nadie porque tuve mucho miedo de la crítica del otro. Pero llegó un momento que yo necesité expresar algo, que además era muy íntimo. No quise ser pretensiosa, no quise ser un genio de la música sino sólo satisfacer la necesidad de ese minuto. Yo al componer voy uniendo en una misma cosa melodía y texto, es muy del teatro, sola cantaba e iba avanzando en las composiciones.

Escogiste diez canciones, ¿Este es algo así como un disco?

Mmm, sí, un conjunto de canciones, algo así como un demo. Cada una tiene una historia muy distinta, algunas se separan por casi 5 años o más, y sólo toco esas diez canciones en vivo además, todo lo demás quedó en un baúl guardado porque las puedo volver a reformular en el futuro, pero por ahora sólo estas diez me satisfacen y son esas diez las que voy a cantar ahora.

¿Cómo ha sido la recepción?

Ha sido buena. Yo hago mi trabajo en espacios muy íntimos, tengo un contacto muy cercano con el público y me gusta mantenerme en ese acotado espacio. Es un juego, es muy entretenido, se genera una complicidad porque las canciones se sortean y el público las va escogiendo. A veces algunas canciones tienen mejor recepción que otras, a veces ni siquiera son las que más me gustan pero esa es la gracia, que todos disfrutemos.
Era esa la idea al comienzo, de hecho me hice un myspace sólo porque me lo pidideron. Es muy curioso porque la gente dice que ‘estoy volviendo’ pero yo nunca me fui a ninguna parte, es muy raro ¡Que bueno que volviste! (risas).

¿Tienes pensado ingresar nuevamente al mercado con estas canciones?

Es que no me molesta en absoluto tener las canciones así. No es necesario tener el disco todavía, este andar es más cómodo para mi, pero claro, sería bueno tener las lucas y poder producir el ‘objeto disco’ porque como objeto tiene un valor, es como la concreción de una obra. Pero en verdad mi apego no es tanto con esas cosas, además el plus de Internet ahora es increíble.


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