StupidCer

24 agosto of 2009 por

stupid500

Constanza Espina y Muriel Tagle, bajo el pseudónimo de StupidCer, nos ofrecen una panorámica sobre la actividad internacional en el mundo de la música. Así como en su famoso blog, nos dan las mejores recomendaciones culturales para ver y escuchar. Atención con esta columna bi-céfala en Tapiz.cl, ya que de seguro nos irá sorprendiendo edición tras edición.

Por Constanza Espina y Murie Tagle / Fotos: Martín Arriagada

Ya ha pasado más de la mitad de nuestro año 2009 y como la industria musical sigue expandiéndose a pasos agigantados son muchos los discos que han visto la luz durante los últimos meses.

Entre los que consideramos grandes realizaciones, contamos el regreso de Phoenix con Wolfgang Amadeus Phoenix, de ritmo contagioso y letras donde no todo lo que brilla es oro; The Spinning Top, un Graham Coxon que suena a Archer Prewitt pero desenchufado; Eels y su Hombre Lobo, doce canciones electro-folk sobre el deseo; el debut de Little Joy, la banda de Fabrizio Moretti, el baterista de The Strokes; y dos Ep’s que nos dejaron salivando por más: Blood Bank de Bon Iver y The David Ep de The Radio Dept.

Pero naturalmente, no sólo encontramos obras maestras sino también engorrosas decepciones. El Radio de Chris Garneau es un lastimoso y soporífero intento de álbum introspectivo, y también en la cuerda floja tenemos a Wavves, una banda interesante pero con más intenciones que ideas y mucho más ruido que melodías. Y no podemos dejar de nombrar a los sospechosos de siempre con la solidez a la que nos tienen acostumbrados: Yeah Yeah Yeahs, Wilco, Modest Mouse, Jarvis Cocker, The Decemberists, entre otros. A continuación los discos destacados:

lalala1

Eskimo Snow – Why? (2009)

Destinado a salir a la venta el 22 de septiembre, Eskimo Snow lleva menos de una semana infiltrado y ya le esta pasando lo mismo que a Wilco (The Album), o es el gran álbum del 2009 o es derechamente la gran decepción del año. Algunos, los más, ya lo comparan con Alopecia (2008), algo inevitable dada la calidad magistral que alcanzo Why? con ese disco. Es como Yankee Hotel Foxtrot para la banda de Tweedy. Pero ¿es eso justo, considerando que el orden de salida de los discos no tiene que ver con el de la creación.? Ambos fueron grabados durante el mismo periodo a comienzos del 2007. Si, e incluso, Eskimo Snow originalmente saldría al mercado antes que el disco antes mencionado, pero la banda consideró que la progresión natural del ‘personaje’ hacía más sentido y se comprendería mejor si Alopecia veía primero la luz.

Si bien las canciones de este álbum fueron grabadas al mismo tiempo que las de Alopecia, Why? decidió separarlas, pues tenían un sonido y actitud diferentes. “Este álbum es realmente el proyecto menos hip-hop en el que he estado involucrado” dice Yoni Wolf, el vocalista de la banda. Este disco es una contraparte a todo el hip hop abstracto y pegajoso de sus anteriores trabajos, se alejaron del art rap que hacían e incursionaron en el folk casi cósmico. Creando así una (otra) perfecta, delicada y devastadora banda sonora para nuestras ensoñaciones diurnas. Las letras de Yoni siguen teniendo la misma relevancia pero no son la única atracción. Están plagadas de confuso cripticismo y bizarras metáforas, algunos juegos de palabras sin mayores pretensiones y certeras reflexiones sobre lo abstracto del asunto. ¿Qué asunto? Ya saben, el sexo, la muerte, esas cosas que nos preocupan a todos. Siguen latentes sus confesiones y obsesiones pero hacen gala de un humor introvertido casi resignado. Por supuesto que se extraña el bravado de las rimas de Yoni en Alopecia, su sarcasmo malhumorado, pero, válgame dios, da gusto como canta. Para él no hay una línea divisora entre cantar y rapear, ¿por qué debería haberla para nosotros? Un disco melancólico, vulnerable y honesto.

Titus Andronicus – The Airing of Grievances (2009).

Desde el ‘Fuck You’ de Fear & Loathing in Mahwah, NJ la música de Titus Andronicus te traspasa los oídos pero no se conforma con dar vueltas por tu cerebro sino que se expande a través de tu cuerpo como un síndrome que no te suelta incluso después de darte unas buenas sacudidas. Después de escucharlo varias veces puede que termines haciendo las pases con el hecho de que el síndrome probablemente seas tú. Pesimistas pero vigorizantes, abundan en sus letras referencias literarias, desde su nombre, tomado de una obra menor con tintes gore de un joven Shakespeare, y mantras nihilistas del tipo ‘Fuck everything, Fuck me’. Emocionantes, sin afectación majadera, es imposible no contagiarse con su ritmo, ruidoso de raíces punk y shoegazer. El joven y barbudo vocalista Patrick Stickles sabe como escribir una buena canción y el intelecto de la banda se hace notar en cada verso, si es que logras entender lo que dice. El mundo se cae a pedazos y no hay tiempo para arreglitos delicados ni para recuperar tú aliento. ‘Your life is Over’ repiten al final de ‘Titus Andronicus’. Tienen claro que el fin no solo está cerca sino que esta aquí, pero no se irán del bar sin antes tirar unas buenas puteadas, entre cerveza y cerveza la cosa esta destinada a ponerse acalorada. Con mas pasión que técnica, desprolijos por propia elección, crudos, resentidos sin ser amargos, luchan contra nada en absoluto pues comprenden el sin-sentido de la existencia, han nacido para morir y sabiendo que no hay derrota ni victoria se lanzan siempre de frente, hábiles, pero sobretodo toscos y desordenados. Se ponen en marcha sobre el lodoso día a día.

Dark Night of the Soul – Danger Mouse  & Sparklehorse. (2009)

En el siglo XVI el poeta místico San Juan de la Cruz, icono del renacimiento español, sentó las bases de la llamada Noche oscura del alma, que remite a un fenómeno religioso en donde por vez primera un buen cristiano siente que dios le ha abandonado. En esta noche dios ha muerto y todo lo que puede experimentar el ser humano es sufrimiento y angustia. No hay más.

Partiendo de esta primicia, un intertexto que nace nada más y nada menos que desde el título del disco que Brian Burton, aka Danger Mouse ha editado junto a su amigo Mark Linous, el hombre detrás de Sparklehorse.

The Dark Night of the Soul se ha autoeditado por sus creadores en una protesta contra el sello EMI, responsable de haber sacado a la luz el ya mítico The Grey Album de Danger Mouse en el 2004. Si compras el álbum te encontrarás con un cd virgen y una nota que apela a que bajes el disco por Internet, a través de rapidshare o mediafire o torrent, o lo que sea, y lo quemes en tu grabador. Y si ya has seguido estas instrucciones te has topado con uno de los mejores discos del 2009, y esto lo digo aunque aún quede un semestre entero por venir.

Podría decirse y así lo creemos, que oír The Dark Night of the Soul es subirse a una montaña rusa en donde la melancolía y la angustia de estar abandonado en el mundo ha podido crear desde sus cimientos más ruinosos armonías conciliadoras, que oscilan entre el reivindicar el pesimismo a través de arreglos suaves, baladas muy bonitas, guitarreos folk con voces precisas que casi susurran la existencia de un futuro mejor, y por otro lado toparse con lo más sucio y desgarbado del mundo en canciones que lo patentiza a gritos y acordes desgarrados.

Entre estas últimas están “Angel’s Harp”, con el gordito Frank Black al mando, que vibra entre el rock progresivo de los Pixies con arreglos saturados que invitan a salirse de las estructuras, si todo está perdido entonces tenemos derecho a reclamar, un consejo que también sigue Iggy Pop en “Pain”, vuelto loco ante el micrófono, gritando entre riffs pesados “…justice, religion, and success are fake, and the shiny people stink…”, perdiendo toda fe en la humanidad.

El resto, cuando la montaña rusa desciende para tomar vuelo, son sencillamente canciones hermosas, con voces a veces distorsionadas como las de Vic Chesnutt, Julian Casablancas, Nina Persson de los Cardigans o Suzzane Vega, inventado atmósferas agradables, cantando y alabando la melancolía. La voz de Jason Lytle de Grandaddy da paso a una de las canciones más emotivas del disco; “Everytime I’m with you” se abre entre teclados y baterías electrónicas tiernas, cadenciosas, toda una balada romántica que exclama que si estamos todos jodidos pues al menos podemos acompañarnos mutuamente.

Con este disco Danger Mouse y Sparklehorse demuestran que aún en mitad de la noche oscura del alma, cuando incluso dios se ha alejado, cuando todo parece hundirse en la miseria, debemos ser capaces de exigir una conciliación. “…Pain, I guess it’s a matter of sensation. But somehow, You have ways of avoiding it all…”, tal y como se inaugura en “Revenge”, la canción que abre el disco. Esta es la venganza del par de músicos, que han sido capaces de vencer el abandono y de crear a partir de él un álbum que servirá de ahora en adelante para acompañarnos en el desasosiego e impulsarnos a salir adelante.

CONCIERTOS

lalalala2

Lo de Jens Lekman se sentía como un concierto real y no una tocata como, digamos, te sentías al ver a No age, en el mismo lugar, paredes más o paredes menos. Es una cosa de estilos, es cierto, pero también tiene que ver con la calidad y veracidad del hype que acompaña a los artistas. Convengamos que el Nouns de No Age es un álbum de puta madre, noise punk ensoñador y efectivo, pero al verlos encima de los parlantes, saltar y gesticular de manera tan “rock & roll”, con esos pitillos insufriblemente apretados, con ese ruido sucio, y con toda la gente encima, locos por lo que, a mi parecer, en vivo no es sino una bien intencionada interpretación de las serias payasadas con las que Thurston Moore, Kim Gordon y compañía nos volvieron locos a todos en los 90, era inevitable no sentirme en una tocata, no en un concierto. En ese momento hubiese preferido estarlos viendo por youtube o escuchándolos en mi pendrive. Con Jens, en cambio, aún sin conocer su repertorio a fondo era posible concentrarse en la música, con buenas canciones que si bien entretenían, a ratos se alargaban demasiado. Sobre el alto escenario Jens se supo manejar como un grande, coqueto y teatral, contando adorables anécdotas entre canción y canción, entablando con el público una muy buena onda y haciéndolos bailar a todos con su mezcla de twee pop y soul. Un tipo adorable.

Pero si hablamos de buenos conciertos, Cat Power se presentó en el Caupolicán el 21 de Julio y es probable que todo aquel que salió del teatro luego del evento, a la lluvia y al frío polar de las calles santiaguinas, lo haya hecho enamorado hasta el fondo de Chan Marshall. Y es que Cat Power dio un show impecable a su peculiar manera, cantó lo que quiso y como quiso, se dejó querer, regaló rosas al público, y se fue dejando a todo el mundo satisfecho.

El setlist que tocó Chan aquel día fue todo Jukebox, y lo que pertenecía a épocas anteriores fue transformado a esta nueva etapa musical, armonías que se acercan mucho más al blues y al jazz, que remiten inevitablemente a Ella Fitzgerald, a Nina Simone o Billie Holliday. Si alguien tenía dudas sobre Jukebox, este fue el momento de disiparlas todas, de entender por vez primera el sentido del cambio que ha significado una evolución permanente en el sonido de Cat Power, que ha fusionado el rock, el folk, traspasado las barreras de la música indie creando sus propias clasificaciones, una música a estas alturas inclasificable, un cambio difícil de digerir pero un cambio necesario al fin y al cabo y que ha hecho de Cat Power una mujer llena de sentimientos por transmitir, que irradia agradecimiento y belleza hasta por los poros.

Chan Marshall no dice ni una sola palabra entre canción y canción pero extrañamente esto no es ninguna deficiencia porque ella se expresa corporalmente, es cosa de ver cómo se mueve, cómo evita permanentemente los focos del escenario para cantar en la penumbra, cómo mira fijamente al público y parece agradecer cada segundo que pasa. No es un secreto, ya lo ha dicho en muchas entrevistas, que en su etapa bajo el alcoholismo ella no podía comunicarse con el público, se subía a tocar ensimismada y no era capaz de sincronizarse con sus fans. En este nuevo ciclo, que comenzó en The Greatest luego de su rehabilitación, Cat Power se dio cuenta de que toda esta gente la iba a ver a ella y que, por ende, les debía mucho, les debía demasiado. Podemos estar seguros de que ha aprendido y ahora se esfuerza por hacer que cada segundo de su concierto sea un deleite para todos.

Por Muriel Tagle y Constanza Espina

stupid500-2

Comentarios

comentarios

fcopinto04

Anterior:

Francisco Pinto

miss011

Siguiente:

Miss Garrison

También te sugerimos ver

  • matias00
    24 Ago

    Matías Cena

    Música

    Muy joven y con un puñado de EP’s, el compositor Matías Cena ha tenido un ...

  • 00 (2)
    07 Sep

    Mirwayz

    Audiovisual

    Mirwayz, joven músico adicto al pop y lleno de sueños, nos presenta una cuidada colección ...

  • vicmus01
    07 Abr

    Victoria Mus

    Música

    Victoria Mus canta en formato electrónico, con bases, o en acústico, o con 5 músicos ...

  • dadalu00
    21 May

    Dadalú

    Música

    Daniela Saldías, más conocida como Dadalú, forma parte de variados proyectos musicales que este último ...

  1. Hi, Muriel, Constanza ¡¡ you are the greatest !! Me ha llegado al corazón aquello de “el gordito de Frank Black al mando…” Excelente crónica. Pasaré a recoger discos por el blog.

  2. ESCONDES TU PASADO POR QUE TE ANGUSTIA, CAMBIAS LA REALIDAD POR QUE NO TE GUSTA, FABRICAS UN FUTURO QUE NO EXISTE Y VIVES DE ESPERANZAS QUE AL FINAL DUELEN.¿PORQUÉ NO DEDICAS TODA ESA ENERGÍA EN VIVIR CADA MINUTO CON ALEGRÍA, CON PAZ Y PLENA ARMONÍA? AL FINAL, TODOS SIEMPRE LLEGAREMOS AL MISMO LUGAR, ¿Y TÚ, COMO QUIERES LLEGAR? Armonicen – Zen

Los comentarios están cerrados.